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Más allá del sol, de la playa y del tumulto de la Mallorca más turística y conocida mundialmente podemos encontrar otra isla, la que encierra en si misma las esencias de una cultura milenaria que se ha enriquecido de las civilizaciones más diversas que han pasado por esta tierra.

En el corazón mismo de la isla late con fuerza una ciudad que mantiene con orgullo las raíces de un pasado industrial y trabajador y que se gira sobre si misma para ofrecer al visitante una comunión perfecta entre el pasado y el presente.

Inca extiende sus brazos al pie mismo de la Serra de Tramuntana como la capital de comarca que históricamente ha sido, un papel que hoy día ejerce con mas fuerza que nunca, hecho que le ha servido para reunir una gran variedad de equipamientos y servicios públicos. El término de la ciudad de Inca cuenta con una extensión de 5.851 Hectáreas, o sea 58'21 Km2. La elevación del terreno es de poca importancia, a excepción del Puig de Inca (de Santa Magdalena) con una elevación de 287 metros y el Puig de la Minyó, o de la Creu, con 307

Enclave ubicado en un cruce de caminos, Inca ha desarrollado un instinto comercial histórico al auspicio de una clase empresarial con iniciativa y empuje. El comercio forma parte de las raíces de una ciudad que nos abre actualmente un centro urbano en el que se ha desterrado parcialmente el coche y del que se puede disfrutar paseando tranquilamente sin prisas. Callejear por el entramado urbano de Inca se puede convertir en un placer enorme sobre todo si el visitante gusta del redescubrimiento de aquel comercio, selecto, tradicional y amable que ha desaparecido mayoritariamente de nuestras ciudades.

Conjugando a la perfección esta renovada imagen urbana pensada por y para las personas, podemos encontrar, inseridos como por arte de magia edificios de un valor histórico preeminente y de una innegable belleza que nos trasladan a un pasado esplendoroso.

El paso de la historia nos ha dejado ejemplos arquitectónicos magníficos que se tienen que admirar. El Claustro de Santo Domingo, hoy día restaurado como centro cultural, la iglesia de Santa Maria la Major, el Claustro de Sant Francesc, o el convento de Sant Bartomeu, donde aún pervive una comunidad de religiosas de clausura son rincones que no se deben dejar de visitar.

Inca ha sido y es evidentemente industria. Inca ha sido y aún quiere ser la ciudad de la piel y del calzado. No en vano en la ciudad se ubican las sedes de buena parte de las marcas de calzado más importantes del mundo. Camper, Lottusse, Farrutx, Barrats, George`s… La lista de prestigiosas fábricas de calzado es enorme. Todas ellas rivalizan entre si en calidad y diseño y atraen a la ciudad a miles de personas cada año que quieren hacerse con un par de los mejores zapatos del mundo. Nadie puede escapar de Inca con semejante souvenir en los pies.

Inca es una ciudad viva, activa y cercana a cualquier rincón de la Isla. Las excelentes comunicaciones viarias permiten llegar a Inca desde Palma o des de la zona turística de Alcúdia en apenas 15 minutos. Además, las conexiones ferroviarias son extraordinarias.

Un consejo, vale la pena perderse en Inca, en invierno y en verano. Vale la pena disfrutar de un rico patrimonio, degustar su gastronomía e ir de compras. Estos son motivos más que sobrados para acercarse al denominado corazón de Mallorca.

 

Inca, ¡justo en el centro!

¡Ven y disfrútala!